Querido Blog… el patio de mi casa esta lleno de monstruos.
En casa el patio es enorme y por las noches cuando no hay luna es muy oscuro. De hecho cuando hay luna apenas se alcanza a filtrar un poco entre las ramas de los arboles grandes, entre el fresno y el ciruelo absorben toda la posible luz y convierten el patio en algo tétrico. Pero aun durante el día los monstruos fantasmas y espectros hacen de las suyas. Acostumbro pasar todo el día con mi abuela viendo televisión y viéndola consumir uno a uno los cigarros faros que me manda a comprarle todas las mañanas. Cada cierto tiempo me dan ganas de ir al baño, pero ella esta tan enferma que no me atrevo a pedirle que me acompañe, sería un esfuerzo muy grande para su cuerpo, por eso me doy una vuelta por el cuarto de los hombres y le pido a mi abuelo que vaya conmigo. Si alguien grande me acompaña ´puedo voltear hacía el patio y reírme de todas las cosas que ahí habitan. Pero cuando mi abuelo esta dormido tengo que salir así y los monstruos y fantasmas ahora se burlan, ponen caras feas y a mi me da tanto miedo que regreso llorando al cuarto de mi abuela. Siempre he sido un cobarde, un niño llorón y es algo que no puedo evitar….
Querido Blog… Hace unos días se llevaron a mi abuelo
Lo metieron en una caja y dijeron que nunca más volvería, mi madre me dijo que me despidiera de el pero no me contesto, eso me hizo llorar el que no haya querido contestarme mientras mi madre me decía: “no va a decirte nada, esta muerto” aun no entiendo la palabra muerto, pero debe ser muy grave porque hace una semana de eso y no ha regresado. Por eso he llorado mucho estos días. Tengo que salir solo al baño y los monstruos no se conforman con burlarse de mi, ahora hasta se acercan sabiendo que nadie podrá defenderme. Mis hermanos están trabajando o en la escuela, mi madre atiende el negocio y mi padre ha salido de viaje otra vez. Gritarle a mi abuela no solucionaría nada. Así que ahora cuando me dan ganas de ir al baño salgo corriendo mirando hacía el suelo, me meto en el baño y como soy muy niño para poner el seguro entonces me agarro a la puerta bien fuerte para que nadie pueda entrar. De vez en cuando me fallan las fuerzas y uno de los fantasmas jala la puerta, pero nunca lo han conseguido, cuando termino le grito a mi abuelo, yo se que no vendrá pero eso al menos aleja un poco a los monstruos, y ya puedo salir corriendo y me voy llorando al cuarto de mi abuela. Ella también llora un poco, sabe que nos hemos quedado sin nadie que pueda defendernos, me abraza y nos quedamos dormidos, ojala mi abuela no se fuera nunca.
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