Querido blog:
Hoy mamá me compró un hotdog con panela, seguro pensó que lo necesitaba porque la comida siempre me ha ayudado a sentirme mejor aunque no me explico cómo es que me vio triste, si acaso me sentía un poco desorientado y no sabía cómo tomar la noticia. ¿Como se toman estas noticias cuando se tienen ocho años?
Hemos venido de nuevo al hospital que está lejos de casa, me sentía feliz como pocas veces, incluso entre risas le he contado a la doctora lo poco que recuerdo acerca de la última operación que me hicieron cuando tenía cuatro años, tampoco es que recuerde mucho, solo algunas luces y mis piernas luchando contra las enfermeras, esa parte no le ha hecho mucha gracia pero también ha sonreido cuando le dije que después de la operación recuerdo aún más cosas. Mamá está un poco pensativa, no sé si piensa en que tenemos poco dinero y lo acabamos de gastar en dos hotdogs de los cuales yo me he comido uno y medio porque ella pensó que sería mejor o si piensa en el diagnóstico de la doctora, ese que es tan confuso y que da vueltas también en mi cabeza. Hemos llegado como a cada cita con la esperanza de que pronto voy a poder ver mejor y voy a poder llevar una vida normal, ya no voy a tener que girar toda la cabeza cuando me pidan voltear hacia la derecha, voy a poder aprender a andar en bicicleta sin el miedo de que algún carro aparezca por mi lado ciego y me atropelle y voy a poder dejar la portería en los partidos de futbol porque ya no sera tan facil que me quiten la pelota cuando no puedo ver a los contrarios. Hemos salido del consultorio con la noticia de que todos los estudios y pruebas no han servido de mucho y que me han pedido volver hasta los dieciocho años para saber si mi problema es corregible.
En mi familia le han contado a todos que mi ojo se quemó en la incubadora, yo no se si sea cierto, no se como es una incubadora y no se si eso sea capaz de dañar la vista de alguien, tampoco entiendo porque pero en las fotos anteriores a la operación mis ojos se veían aun mas chuecos y pequeños, tal vez por eso no recuerdo muchas cosas porque casi no era capaz de ver. Hemos caminado mucho hasta la parada del camión y aunque se me antoja un helado no me atrevo a decirlo porque tal vez ya no ajustamos para eso, ni modo, ya sera en otra ocasión en que tenga que acompañar a mamá al centro aunque no sea para volver al hospital.
Querido blog:
Mamá no pudo o no quiso acompañarme, desde que empecé con este calvario de citas y explicaciones en el seguro social ella me dijo que yo ya casi era un adulto y que podía hacerme cargo de todo asi como me he hecho cargo de otras cosas y la entiendo, en realidad no ha querido volver a pasar por lo mismo que pasamos cuando era niño y no iba a soportar ver mi reacción.
Hoy me hicieron la ultima prueba, me han preguntado de qué color son las luces que pusieron frente a mi ojo derecho, me han pedido que les diga que son ciertas siluetas que yo solo he reconocido como manchas y después de un rato el doctor ha dado su diagnóstico.
Quise salir y comprarme un hotdog con panela como hace diez años pero ni siquiera recuerdo en qué esquina los vendían, seguramente ya no están ahí. Esta vez no estoy confundido, ni siquiera estoy triste, estoy muy enojado y hay una palabra que sigue retumbando en mis oídos a pesar de que la he escuchado solo una vez en la vida: Microftalmo.
Me han hecho un examen para lentes, me anotaron la graduación en un papelito y me han pedido que yo mismo regrese la hoja del expediente a mi clinica familiar porque de cualquiera manera ellos ya no pueden hacer nada por mi y yo no sé si puedo hacer algo por todo ese enojo que siento y que creo que jamas se va a ir. Me subo al camión y cuando nadie me ve empiezo a darle salida a ese enojo llorando, creo que solo de esa manera voy a poder sacarlo y no se cuantos años me va a tomar deshacerme de él.
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